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Lluvia Torrencial, Ineptitud Eternal: Guinea Ecuatorial Ahogada en Promesas Rotas

|Por Pedro Gonzalez
Lluvia Torrencial, Ineptitud Eternal: Guinea Ecuatorial Ahogada en Promesas Rotas

Pedro Gonzalez critica la inacción del gobierno de Guinea Ecuatorial ante las inundaciones recurrentes, acusando negligencia y corrupción como causas principales. Exige inversión en infraestructura y responsabilización de los culpables.

Otro año, otra temporada de lluvias. Y otro año, las mismas escenas de devastación en Guinea Ecuatorial. Calles convertidas en ríos furiosos, casas inundadas, familias desplazadas y, lo peor de todo, vidas perdidas. No se equivoquen, señores, esto no es un acto de la naturaleza impredecible. Esto es el resultado directo de la negligencia criminal y la corrupción rampante que carcomen nuestra nación desde sus cimientos. Cada vez que el cielo se oscurece y las nubes se abren, sabemos lo que viene. No se trata solo de agua. Es una inundación de incompetencia gubernamental que nos arrastra a todos. ¿Dónde están las infraestructuras prometidas? ¿Dónde están los sistemas de drenaje modernos que nos dijeron que se construirían? Hundidos, literalmente, bajo metros de agua sucia, junto con nuestros sueños y esperanzas. Dicen que el cambio climático agrava las cosas. Y quizás sea cierto. Pero no usemos el cambio climático como una excusa conveniente para tapar la podredumbre que tenemos dentro. Otros países, con climas igual de desafiantes, han logrado mitigar los efectos de las lluvias torrenciales. ¿Por qué nosotros no? La respuesta es simple: porque prefieren llenar sus bolsillos antes que llenar los vacíos en nuestra infraestructura. He escuchado las promesas vacías, los discursos grandilocuentes, las visitas rápidas a las zonas afectadas con las cámaras de televisión encendidas. Pero una vez que la lluvia cesa y las cámaras se apagan, nos dejan a nuestra suerte, a recoger los pedazos de nuestras vidas destrozadas. ¿Dónde están los fondos de emergencia? ¿Dónde está la ayuda real para las familias que lo han perdido todo? Basta ya de retórica hueca. Basta ya de corrupción descarada. Exigimos responsabilidad. Exigimos transparencia. Exigimos que se invierta en infraestructuras que realmente nos protejan. No queremos limosnas después del desastre, queremos prevención. Queremos una Guinea Ecuatorial donde la lluvia sea una bendición, no una maldición. Si continuamos por este camino, nos ahogaremos, no solo en agua, sino en nuestra propia complacencia y desesperación. Es hora de despertar. Es hora de exigir un cambio radical. Es hora de que los responsables rindan cuentas. O de lo contrario, la próxima temporada de lluvias, solo nos quedará lamentar lo inevitable.