Hipocresía Verde en Guinea Ecuatorial: De la Selva al Petróleo, ¿Quién Paga el Precio?
|Por Pedro Gonzalez
Pedro Gonzalez critica la hipocresía en la conservación del medio ambiente en Guinea Ecuatorial, denunciando la explotación de recursos por empresas, la corrupción y la falta de transparencia. Exige acciones concretas para un futuro sostenible y equitativo.
¡Basta ya de eufemismos y discursos vacíos! En Guinea Ecuatorial, hablar de "conservación del medio ambiente" es, en muchos casos, una burla cruel. Una burla para los que aún recuerdan la exuberancia de nuestras selvas, antes de que la fiebre del petróleo lo arrasara todo. Una burla para los que ven cómo las promesas de un futuro mejor se diluyen en la contaminación y la desigualdad.
No me malinterpreten. No estoy en contra del progreso. Pero un progreso que se construye sobre la destrucción sistemática de nuestro patrimonio natural, es un progreso hueco, un espejismo que nos dejará sedientos y desolados. ¿De qué nos sirve tener cuentas bancarias abultadas si no tenemos aire limpio que respirar ni agua potable que beber? ¿De qué sirve pavimentar nuestras calles si perdemos los ecosistemas que nos protegen de las inundaciones y las enfermedades?
Veo con indignación cómo los discursos sobre sostenibilidad se convierten en meras cortinas de humo para encubrir la explotación despiadada de nuestros recursos. Los informes sobre "impacto ambiental" se apilan en los cajones, mientras las empresas extranjeras (y algunas nacionales, seamos honestos) hacen lo que les da la gana, amparadas por la complicidad de unos pocos.
¿Dónde están las sanciones? ¿Dónde está la transparencia? ¿Dónde está la voluntad política real de proteger nuestro futuro? No la veo. Veo, en cambio, un festín de corrupción y negligencia que nos está llevando al abismo. Y no me vengan con el cuento de que es un "mal necesario" para el desarrollo. Eso es una excusa barata para justificar la irresponsabilidad y la avaricia.
Quizás algunos piensen que soy un pesimista. Tal vez lo sea. Pero prefiero ser un pesimista realista a un optimista ciego que se deja engañar por las promesas vacías de aquellos que se enriquecen a costa de nuestro patrimonio. Necesitamos una conversación honesta y urgente sobre el futuro que queremos para Guinea Ecuatorial. Un futuro donde el desarrollo económico no signifique la destrucción de nuestro medio ambiente. Un futuro donde la riqueza del petróleo se invierta de manera inteligente y sostenible, en beneficio de todos, no solo de unos pocos.
Dejemos de lado la hipocresía y empecemos a actuar. Exijamos transparencia a las empresas, castiguemos la corrupción, invirtamos en energías renovables, protejamos nuestras selvas y eduquemos a nuestros hijos sobre la importancia de la conservación. Solo así podremos construir un futuro digno para Guinea Ecuatorial. Un futuro donde la riqueza del petróleo no se convierta en nuestra maldición, sino en una oportunidad para construir un país próspero y sostenible. ¡Despertemos, antes de que sea demasiado tarde!